Vestirse en esta pandemia se ha vuelto todo un cuento.

Antes, cuando veías una persona con la cara tapada con tapabocas, gafas oscuras, gorra y gabardina, salías corriendo, o te cambiabas de acera, o hasta llamabas a la policía porque podría ser un ladrón o un sicario.

Hoy, si vas por la calle y te encuentras con una persona sin tapabocas y completamente con la cara descubierta, también te cambias de acera, y corres o hasta llamas a la policía porque no está cumpliendo con las normas de bioseguridad que exige la pandemia y que se están convirtiendo casi en ley.

Parece chistoso, pero esas son las vueltas de la vida.

Antes, la moda decía que resaltar el color de los labios, daba vida al rostro y te hacía ver mejor, pero ojo, si hoy lo piensas antes de maquillarte y te preguntas: ¿Para qué? Si no podemos salir, y si hay que hacerlo porque es inevitable, no vale la pena ‘componerse’ tanto, cuando escasamente, si se te oye la voz es a veces distorsionada por el tapabacocas.

¡Cuidado, no te equivoques, con años sí, pero viejas desarregladas jamás! Los ojos y todo lo demás deben estar impecables como si fuéramos a vernos con las amigas. Primero muertas que sencillas.

Lo de hoy es otra cosa. Lo de hoy es la salud, es cuidarse, ni siquiera para tener un cuerpo esbelto, sino para que el coronavirus no te alcance y si acaso te llega a pegar, puedas tener alientos para aguantar y defenderte.

Por eso, ahora la gente prefirió comer bien y hacer ejercicio. No faltarán los que comen muy pero muy bien y se engordan y no hacen ejercicio, y llega el virus y les da tres vueltas, porque los encuentra sin pulmones, con dificultad para respirar, con presión alta y hasta con diabetes.

Y como todo en esta época dio la vuelta, la moda es el ejercicio, pero tampoco el ejercicio que hacíamos antes, hoy es diferente: el ejercicio de comer a destiempo y bastante, se acabó, lo de hoy es comer sano y a tiempo. El ejercicio de ir al gimnasio a verse con los amigos y charlar mientras te ejercitabas, también se acabó, ahora, haces sentadillas en tu casa, caminas por el apartamento o si viven en urbanización, lo hace por los senderos, pero disfrazados completamente para evitar contagios. Antes levantabas pesas, hoy mueves los muebles, que tu pareja te pide, porque renovar espacios está también de moda.

Anteriormente te reunías con tus amigos a tomar guaro-café, en los restaurantes o centros comerciales, o en sus casas, hoy lo haces por internet, una vez a la semana y escasamente te tomas el café y como no hay mucho que ver, solo comentan las últimas noticias del día que todos escucharon y averiguas quién murió o quién está en la cárcel, porque si antes, preguntar quién estaba en la cárcel, era una novedad y de ‘clase baja’, hoy , con las vueltas de la vida, ya es una pregunta normal y de ‘clase alta’.

Antes, los cumpleaños eran la mejor excusa para estar juntos y compartir, hoy también, pero no juntos. Se hacen a través de plataformas por internet, se brinda escasamente con un vino y se conversa de los mismo: las ultimas noticias, las novedades familiares y de libros y películas, para compartir títulos y poder entretenerse.

Al principio de esta pandemia surgieron muchos memes simpáticos que hacían referencia a no poder salir. Hoy por hoy, todavía dan risa, pero son realidad. Sacar la basura, no exige vestirse elegante, pero si da un respiro al poder salir a ventilarse un ratico, saludar al vecino así sea con tapabocas y enterarse de cómo están de vacías las calles. Antes, pensábamos que el fin de año nos daría el desquite, hoy sabemos que el 2020 fue enero, febrero, pandemia y quizás diciembre.

Pero no todo es malo, aprendimos a valorar la salud, aprendimos a agradecer el aire, que, aunque gratis, cuando nos falta nos mata. Hoy ya lo raro es saber que hay vida sedentaria, porque salir a caminar como ejercicio en las mañanas, es una delicia que se aprendió a valorar, así sea disfrazados de pies a cabeza, guardando distancias y saludando desde lejos.

Salir a caminar se entendió como la forma de salir del encierro y ganar salud perder peso y recibir sol, pero también como una oportunidad para apreciar el paisaje. Salir de la casa a respirar otro aire, disfrutar del ratico a solas, pensar en lo que sigue, buscar desestresarse, y hasta es el momento ideal para no pensar.

Disfrazada, pero con estilo, envuelta en trapos de pies a cabeza, la pandemia nos dio la vuelta y hoy el ejercicio físico se convirtió no solo en búsqueda de la salud, sino en ese placer que causa respirar y apreciar el aire, en desfogarse del encierro y en sentir tranquilidad mientras no pensamos.