¿HIJOS A LOS 43 AÑOS?

Esta es una historia de esas que pocas pueden contar.

Cuando me casé en segundas nupcias, tenía 3 hijos y 40 años, los mismos de mi esposo, pero luego de dos años de matrimonio y de conocer este ser tan maravilloso, que amaba a mis hijos como propios, que los educaba con el ejemplo y como suyos, le manifesté mi idea de tener otro hijo con él.

Su respuesta fue hermosa, me dijo que valoraba lo que le estaba proponiendo pero que él sabía, porque así yo se lo había contado, que yo ya no podía tener mas hijos porque me había operado y no había forma y que además esos tres hijos los sentía como de él y estaba orgulloso de su familia.

Pero yo, terca como siempre, insistí e insistí y aunque sabía que el camino era escabroso, al fin aceptó, pero consultarlo con los médicos para ver cual era la mejor manera.

Se consideraron todas las alternativas desde adoptar hasta in vitro y otras, pero hubo una propuesta de mi ginecólogo de siempre, un ser especial, quien en compañía de otro médico y con mi aprobación, decidieron hacerme una recanalización

A l primera quedé en embarazo, pero antes de los tres meses tuve un aborto. Lloré y lloré, pero no me rendí.

TODO PASA POR ALGUNA RAZÓN

Por situaciones de trabajo tuvimos que ir a México a presentar a Medellín, como candidata para los Juegos Panamericanos del 2003. Viajé entre otros, con el doctor Hernán Gómez, amante del deporte y padre de dos famosos futbolista: el Bolillo y Barrabas Gómez.

Por ese entonces a él le habían detectado un cáncer de próstata. Y nos fuimos a México a pedirle a la Virgen de Guadalupe dos cosas: que él pudiera ver a su hijo Hernán como parte del cuerpo técnico de la Selección Colombia y que yo pudiera quedar en embarazo.

Él le pediría a la virgen por mi y yo por él. Así lo hicimos, pero cuando llegamos al Santuario de la Virgen, había una romería proveniente Morelia, eran mas de 200 buses llenos de gente y no había por donde caminar. Logramos entrar, ver la virgen, hacerle nuestras peticiones y salir.

Al salir, le pedí que se quedara quieto en un sitio, porque yo sabía donde quedaba la casa cural y le pediría al párroco que le bendijera los mas de 60 escapularios que compramos para dárselos a los jugadores del Nacional y de la Selección Colombia. Mala suerte, el curita no estaba. Lo busqué, pregunté y me dijeron que había salido.

 

CURA INVISIBLE

Me devolví hasta donde había dejado a Hernán Gómez y lo encontré conversando con un sacerdote, le pedí que me los bendijera y me dijo que no podía porque todavía no era sacerdote, pero que lo que, si sabía, era que la virgen me iba a dar una hija y a Hernán le permitiría ver a su hijo triunfar y se despidió y se fue.

De inmediato regañe a Hernán por bocón y éste comenzó a llorar, pensé que se me había ido la mano en el regaño, pero juró por sus hijos que no le había dicho nada a ese sacerdote, que estaban hablando de la romería y por eso nos enteramos que venían de Morelia.

Salí corriendo a buscar el cura entre ese gentío y no lo encontré. Volví y Hernán seguía llorando. En cuales me vi para calmarlo, pero le creí y ahora lo reconfirmo, decía la verdad era un milagro.

Y EL MILAGRO SE HIZO

Regresamos de México y a los días quedé en embarazo. Este si cuajó, aunque tenía todo en contra, era recanalizada, tenia 42 años y trabajaba mas que nunca.

Pero nadie más cuidada y contemplada que yo. Todos quienes me acompañaron en este entonces en mi trabajo fueron seres especiales que me trataron con cariño y dulzura y aún lo siguen haciendo. Lo amo.

Y todo salió bien, nació una niña a quien bautizamos LUPITA, era un milagro, nuestro milagro, hoy está cumpliendo 22 años y sigue de la mano de la Virgen de Guadalupe.