Hay a quienes nos gusta tener el control de todo.
Hay quienes pensamos que, si nosotros no lo hacemos, nadie lo hace bien.
Hay quienes pensamos que, si no tenemos las riendas, todo saldrá desbocado.
Error, en la vida siempre gente mejor y peor que uno.
Hay personas que saben más y lo hacen mejor, hay quienes investigan mas y están mas actualizados que uno y por consiguiente están mas preparados y hacen todo mejor que uno.
Nadie es imprescindible. Todos encontramos reemplazo y hasta mejor.
A veces es bueno dejar ir y soltar el control, aunque sea el del televisor, no tenemos la verdad revelada y también nos equivocamos por querer hacerlo todo.
Creería que es mejor tener el control, pero sin pilas, dejarse llevar, darle oportunidad a la vida y a quienes nos rodean para que sientan que también sabemos dejar hacer
Dejémonos sorprender de vez en cuando, vamos a buscar darle rienda suelta a la tranquilidad del espíritu a esa aprehensión que sentimos cuando no hacemos las cosas nosotros mismos.
Aprendamos a disfrutar de esos desayunos sorpresa que, aunque no sean los mismos, saben bien y no importa si están cargados de un kilo más de lo que normalmente comemos.
Aquí confieso que soy totalmente Sico-rígida y no me gusta improvisar, no me gustan las sorpresas, quiero hacer todo yo porque me atemoriza que no salga bien. Soy de las que pienso que no hay que dejarle nada al azar porque éste te traiciona y te hace quedar mal.
No me gusta que me den regalos sorpresa porque no saben todavía qué me gusta, ni el color, ni el tamaño y me molesta ir a cambiar las cosas, porque los ofendo, cuando cambio por lo que yo quería y no por lo que ellos querían darme.
Así era cuando trabajaba, totalmente programada. Aun hago check list para todo, para que nada falte. Todo lo revisaba hasta el cansancio, hacia libretos, no dejaba nada a la improvisación, hacia simulacros y la verdad todo salía como estaba programado, pero ahora, que estoy desde a barrera, reconozco que también habría podido dejar que los demás trabajaran. Yo repartía funciones, pero las coordinaba y las moldeaba a mi leal saber y entender. Que pena me da ahora, me ruborizo de pensar en mi rigidez.
Por fortuna hoy con los años, la experiencia, la tranquilidad que me da el desayunar y quedar libre, ofrezco mis disculpas a quienes atormenté con mi perfeccionismo y mi falta de credibilidad en ellos, aunque les tenia toda la confianza, les creía y los quería, pero… todo lo revisaba.
Hoy quien lo creyera, ya me dejo. Poco pienso en lo que hay que hacer, no manejo horarios, improviso lo que quiero hacer en el día, salimos sin rumbo fijo y no me preocupa. Tampoco me da temor dejarme atender, salir a comer sin saber a donde me llevarán, pruebo de todas las comidas sin temor, dejo que me arreglen la vida para mejorarla, no controlo ni los contratos, ni los servicios, dejo hacer y si hay algo que corregir me mido para poderlo hacer con prudencia, a veces me sale, otras no, pero trato y hago el esfuerzo para hablar con cariño. Sigo aprendiendo. No ha sido fácil.
Mis hijos dirán que todavía me fata mucho y estoy segura que sí, pero seguiré creciendo en soltar mas el control. Dejaré que me quieran como quieran y me lo expresen como les guste. Seré menos inquisidora y buscaré soltarme más.
Lo que, si veo difícil, pero no imposible, es controlar mi lenguaje gestual, ese me hace quedar mal siempre. Digo sí con sonrisa incluida, pero mi cara muestra lo contrario, apruebo con la cabeza, pero siempre se me sale un gesto de que no me gusta. Me falta lo sé, pero sigo en la lucha.
Buscaré tener menos el control y hasta le quitaré las pilas a ver si así aprendo.
¿Qué tal les va a ustedes con el control? ¿Me cuentan?
Un control sin pilas es como un florero sin flores… Te amo mucho 💋💋💋💋😄
Y….para cuando lo íbamos a dejar. Permitamos que nos atiendan y nos consientan y nosotras, pues respirar sin estresarnos.
Me siento muy identificada, también me estoy entrenando en soltar el control.Saludos!