Feminismo: EMPODERAR, NO ADOCTRINAR
Mi hija Lupita viene trabajando académicamente este tema desde su carrera de Derecho y Relaciones Internacionales y por ello, a dos manos escribimos este post que creemos les será útil a ustedes: abuelas e hijas.
Este tema del feminismo no lo estamos tratando porque es un movimiento que se viene gestando mundialmente o porque es moda, sino que, de verdad, el tema de la igualdad hay que inculcarlo desde niños e irlo corrigiendo si es que ya nuestros amados nietos están grandes.
Ya todas las abuelas tenemos claro que no vamos a “criar”, pues esa es la labor de nuestros hijos. Nosotras estamos allí para apoyar, ayudar y enseñar con mucho cariño y amor. Este tema del feminismo lo vamos a abordar como una manera de empoderarlos, no de adoctrinarlos y lo haremos desde dos puntos de vista: el feminismo con ellos y el feminismo con ellas.
Arrancamos con ellos y repito, más que criar… es enseñar.
¿Y por qué a ellos, los hombres? ¡Porque el feminismo no es cosa de mujeres solamente, es cosa de todos! Obviamente, es algo que afecta más a las mujeres, pero no por ello se puede descuidar a los nietos hombres. En conclusión: ¡hay que enseñarles a ambos! En este primer post les hablaremos de las lecciones para nuestros nietos hombres, que son varias:
Primero, enseñarles que pueden perseguir sus sueños según sus gustos. Ellos también pueden cocinar, saber de moda o bailar (que son actividades que la sociedad usualmente tilda como actividades para mujeres). Si es algo que les gusta, como abuelas debemos apoyarlos e incentivarlos a ser mejores.
Segundo: Hay que enseñarles a “ser dulces”. Suena raro, pero con esto nos referimos a que no se puede excusar su falta de tacto o su brusquedad “porque son hombres”. Permitir que golpeen, muros, paredes o mesas, y no corregirlos, es como decirles que está bien, y esto hará que sigan con estas actitudes en el futuro y ya no golpearán cosas, sino mujeres.
Tercero: Si ya son nietos grandes, explicarles que en los noviazgos/matrimonios/uniones las cosas van por igual.
No pueden esperar que sus compañeras les tengan la comida, que limpien, que cuiden de los hijos. Son dos personas compartiendo responsabilidades, dos personas que habitan en una casa y dos personas que son padres, por ello ambos tienen que cumplir con estas labores. En general, a estos nietos mayores hay que enseñarles que las mujeres son compañeras y no esclavas.
Cuarto: a esos nietos grandes, también exigirles con cariño y de manera clara, que dejen de hablar mal de las mujeres. Que no las tilden de “putas””. Que no las miren como objetos, que no discutan sobre sus cuerpos entre sus amigos hombres. Ellas no son objetos.
VIOLENCIA JAMAS
Dejarles muy en claro, que la violencia física NO ESTÁ BIEN bajo ninguna circunstancia. Ni entre hombres ni entre mujeres. Nada de “es que como a mí me pegaron, yo puedo pegarles a mis hijos o a mi mujer”. Eso jamás.
Son temas simples de hablar y estamos seguras que tratados con la prudencia propia que la experiencia nos da, sabremos llegar a ellos, metérselos en sus cabezas y a hacerlos mejores personas, mejores compañeros y mejores seres humanos.
En otro post hablaremos de ELLAS
Maravillosas recomendaciones para niños o jóvenes más civilizados, para quienes el respeto y el amor a los demás sea parte fundamental en sus vidas.