Así debería ser todo en la vida y tendríamos menos errores, meteríamos menos las patas, nos equivocaríamos menos y seríamos más asertivos y propositivos.

Como está el mundo hoy, la duda debería ser un principio de vida. Si, parece raro pero la verdad es que, uno entra a las redes sociales y empieza a ver todo tipo de informaciones que sobresaltan por lo extrañas, raras, y sospechosas que son. Y va uno a ver y ve que son falsas, que no tienen asidero, que las correcciones llegan cuando ya para qué, pues como somos culiprontras, corremos a divulgarlas por todas las redes que tengamos y cuando queremos enviar mensajes diciendo que era falso, ya el daño está hecho.

Por eso, debemos comenzar a dudar de lo que nos parezca sospecho, de lo que no tenga asidero, para no caer en la tentación de dañar personas, instituciones, empresas y demás, publicando a priori por no quedarnos atrás, de lo primero que nos llegue por redes o de lo que nos cuenten, sin conocer antes de su veracidad.

También debemos dudar de los comentarios mal intencionados que nos hacen, de los chismes que nos llegan, de las personas reconocidas por dar información que no es, o porque hacen de todo para acabar con la reputación de las personas. Recuerdo un refrán que siempre nos decía mi madre, “es mejor callar que locamente hablar”, es cierto, primero confirmemos y después, si suma, si no hace daño, comentémoslo, de lo contrario, calladitos nos vemos más bonitos.

Y ahora, tan de moda, tanto candidato a cargos públicos y tantos con hojas de vida siniestra, es cuando mas debemos dudar. De eso tan bonito no dan tanto.

Y aquí si que se aplica el titulo que escribí, dudar es obligatorio, pero creer es opcional y agregaría, que vendernos es aún peor.

Antes de seguir a un político, miremos que no sea un politiquero, que no haya cambiado de partido como de vestido, que no tenga investigaciones, que sea honesto, que no sea populachero, promesero y que no ofrezca imposibles; que no compre votos, que no pague buses y refrigerios para que vayan a aplaudirlos, que tengan familia, que sean buenos padres y madres, que modelen con el ejemplo y que, con tan solo verlos, uno sepa que están limpios hasta de corazón. Seamos intuitivos, pero también racionales, averigüemos primero y votemos después para no tener que sufrir las consecuencias.

Recientemente he escuchado historias terribles de personas que crédulamente y sin pensar y menos dudar, van aceptando prestamos bancarios sin tener conque pagar después.

La empleada de una amiga la llamaron de un banco y le ofrecieron 30 millones sin fiador, era un crédito pre aprobado, solo tenia que decir que si y obvio dijo sí y le consignaron 30 millones de pesos. Ella feliz, arregló la casa, compró uno que otro electrodoméstico y ahora, está sufriendo las inclemencias de las llamadas de cobro de las cuotas mensuales y solo trabaja dos días a la semana y no tiene cómo pagar.

Igual, a cada rato lee uno en los diarios y revistas, de personas que fueron timadas a través de llamadas telefónicas, de esas que hacen desde las cárceles, en donde les dicen que el hijo está detenido porque atropelló a alguien o porque sufrió un accidente etc. y que tiene que consignar yaaa una cantidad de dinero para poderlo atender. Y caen. Y pagan y luego se dan cuenta que los tumbaron. Hay que dudar, mínimamente habría que llamar al hijo para saber cómo está. Por eso, dudar es obligatorio y creer es opcional.

Que vaina que la inocencia, la credulidad, lo buena gente, lo limpio de corazón, no sea ya una virtud, sino una bobada. Este mundo tan congestionado de información mala y mal dada, nos lleva a dudar hasta de lo que comemos.

No seamos ingenuos, pero tampoco vivamos desconfiadamente, simplemente dudemos, abramos la mente, investiguemos más y creamos solo, lo que de verdad supimos que era cierto, porque dudamos.

No crean a la primera, duden.