Les ha pasado que en ocasiones sus hijos, ya casados y con hijos, en una visita que les hacen, les preguntan: ¿papás yo era así de grosera con ustedes, era tan contestataria, era tan desordenada, era tan mala estudiante? Y uno se queda pensando y quizás, algunos les decimos la verdad, y otros la media verdad, para no entristecerlos más, pues si hicieron esa pregunta es porque tienen problemas con algunos de sus hijos y lo mejor es no echarle más leña al juego
Esas preguntas me hicieron recordar de las cosas, que ahora, ya como adultos, no dicen a los papás y me acordé de mi madre, que siempre nos decía, “como trates, te tratarán” y es válido para todo.
Así pues, queridos hijos, aquí un recorderis de esas frases, para que al final de los días, cuando ya no tengan a quien preguntarles, porque ya no estaremos, no les pase y son esas frases, que ahora las sueltan con naturalidad o que irónicamente también nos dicen, pero que nos calan hasta los huesos.
No seas tan cansona mamá, la verdad a veces lo somos, porque les insistimos mucho en lo que queremos que hagan bien, para que luego, no tengan que arrepentirse, pero esa cansonería es por el bien de ellos y más tarde lo reconocerán o se les devolverá.
Mi mamá tiene espíritu de sirvienta. No es así, pero ofende. Somos atentas, serviciales y no serviles, buenas anfitrionas, ayudadoras y sobre todo, le ponemos amor a todo lo que hacemos para que ustedes no lo tengan que hacer.
¡Como están de sordos! es verdad, los años no vienen solos y uno va perdiendo la escucha porque no somos ya tan ágiles para mirar el celular y escuchar al mismo tiempo. Deben entender que, de uno en uno, los vamos atendiendo y nos vamos entendiendo, pero duele cuando en tono de regaño te dicen que estas sordo o sorda.
Ustedes ya no recuerdan nada, Ya están perdiendo la memoria: normal, pero no solo somos los viejos, también he visto jóvenes que se quejan de que no recuerdan con facilidad o no reconocen la gente y aunque eso no es consuelo, es bueno recordarles, que ya no somos los mismos, que deben repetirnos hasta el cansancio y que se armen de paciencia para no hacernos sentir mal
En lo personal soy malísima para recordar nombres y peor para recordar caras que no veo con frecuencia. Si voy con mi esposo, toca presentarlos para poder que digan su nombre y poder recordar quien es, pero a veces ni así, por eso, no se ofendan si en la calle los veo y paso sin saludar, no es que no me gustan, es que soy elevada y desmemoriada y a veces cegatona, así use lentes.

Deja de lamentarte: ese si es un defecto malísimo. No hay nada mas horrible que el ay ay ay, cual canción mexicana y sobre todo cuando no hay motivo, sino que a toda hora ponen cara de cagalástimas. Distinto es cuando hay una enfermedad dolorosa y ahí, hay que entender y apoyar
No necesito de tu consejo: perdónalos Señor porque no saben lo que dicen. Cuando ya no estemos, lamentarán no habernos escuchado. Ya no tendrán a quien pedirle opinión, porque cuando quisimos ayudarles, nuestra experiencia y sabiduría les valió madre.
Me das vergüenza: es devastador. Les dimos todo y ahora que están en el curubito, se apenan de sus padres. Imperdonable
Eres un fracaso: se les olvida que son fruto de lo que hicimos por ellos y de cómo los formamos, que lo que tienen fue porque se los dimos con amor y sin esperar recompensa más que su amor. Esa ingratitud mata.
Y así hay miles de frases que cuando nos las dicen, morimos de tristeza, o de dolor o de rabia, puede que algunas sean merecidas, pero no pueden olvidar que todos, después de los 50 empiezaran el declive y tarde o temprano llegarán a lo mismo.
Nosotros como padres no podemos pelear por eso, solo recordarles que como me trates, te tratarán



Excelente Vicky !! Para que lo lean los jóvenes !!!!🤩🤩un abrazo 🥰
Tal cual Vicky! Palabras sabias y que vale la pena compartir con los hijos!!! Felicidades!