Cuando se acercan los cumpleaños, uno siempre piensa en retrospectiva, lo que ha sido la vida que llevamos y lo que viene.

Hoy, el ser que mas amo, mi amor, compañero de vida, padre insuperable y esposo envidiable, esta de cumpleaños, apenas sus primeros 70 años y yo persiguiéndolo…

Como es costumbre nuestra, nos pusimos a pensar en lo que significa llegar a esta edad y por supuesto, qué esperar.

Dos cosas me dijo de lo que sentía: tranquilidad y satisfacción y no es para menos, en su caso, Orlando Prada, puede recibir sus setenta años con la tranquilidad del deber cumplido, y con la satisfacción de haber hecho todo bien, para poder recibir con amor, los homenajes de la vida,

Me explicó que, con tranquilidad, porque tenía una vida plena, sin afugias de ninguna clase, porque supo planear su futuro desde el presente, porque todos sus actos fueron planeados y sus sueños trabajados hasta conseguirlos, porque lo que se propuso hacer lo consiguió por méritos y con trabajo, porque a pesar de haber tenido momentos difíciles, los superó porque los entendió y supo distinguir entre lo que podía manejar y lo que tenia que dejar ir o pasar. No por tener todo organizado le Salió ileso, pero fue más lo que logró, que lo que perdió y de lo que no consiguió no se lamentó, sino que aprendió para no repetirlo y superarlo.

En cuanto a estar satisfecho con su vida, me expresó que tener los hijos que tiene, en donde cada uno realmente aplicó el lema familiar de disfrutar todo lo que hacen y verlos ahora haciendo lo que les gusta, lo llena de alegría porque eso era lo que soñaba, porque, según él, tener la satisfacción del deber cumplido y verlo reflejado en los cuatro hijos, es vida y para ello solo hay agradecimiento con Dios.

Pero no nos quedamos ahí, miramos el futuro y reflexionamos sobre lo que hay que esperar, seguramente si fuera yo la cumpleañera, habría hecho una lista de mil puntos y deseos, pero mi esposo solo me dijo que solo esperaba, seguir juntos él y yo como hasta hoy  y tener serenidad para disfrutar y entender.

Cumplir año como él, y quienes lo conocen estarán de acuerdo conmigo, es completamente satisfactorio, porque maneja cualidades que lo hacen un ser pensante, considerado, amoroso, respetuoso, inteligente, dedicado, que sabe ser amigo, maravilloso papá y el mejor esposo.

Me explicó también que la década de lo sesenta fue la escuela en donde aprendió como recibir los años que llegan y tiene lógica, pues al vivirlos con él, cada día y en medio de diferentes conversaciones, me llevaba a mí, a pensar también en los años que vienen, a ser mas cauta, mas tranquila, a no “aletear” tanto, a soltar lo que no puedo controlar y a retener lo que nos conviene y es bueno, a  cuidar la salud, a estar atenta al caminar por la vida, a leer más, a acumular experiencia como enseñanza de vida y a amar mucho y respetar a quienes amamos y lo mas importante a apoyar sin criticar, a dar sin esperar y a sentarse con tranquilidad y serenidad a recibir como bendición los años que llegan, porque ya la tarea se hizo.

Así sí, vale la pena cumplir años y no solo setenta, sino lo que lleguen.

Gracias Dios por darme este ser tan especial.