Prepararse para la vida, es una enseñanza que siempre nos dieron nuestros padres.
Te prepararon para ser buen profesional, buen ser humano, buenos padres, buen amigo y más, pero no te prepararon para enfrentarte a la posibilidad de tener hijos con condiciones especiales.En

conversación con mi hija Mónica y hablando de temas extraños como el de utilizar aceites esenciales para ayudar a manejar el comportamiento de Sebastián, mi nieto con TEA, me soltó esta perla: “aunque no soy muy creyente en estos productos, quiero intentar todo lo que ayude a Sebas a ser mejor en todo, porque no quiero que sea el rarito en todas partes y que, si lo va a ser, no sufra”.


Ella me lo dijo y a las dos se nos “chacolotearon” los ojos. Ambas sabemos lo que sigue y ella y su esposo también lo saben y no solo deben aprender a vivir con ello, sino que es importante prepararse para poder vivir bien y para que Sebastián esté también muy bien.

Toda esta historia que les voy a narrar, empezó porque Mariadelmar, la hermana Mayor de Sebastián y una amiguita que estuvieron en la casa de una compañera y allí vieron un niño con comportamientos extraños para ellas y cuando llegaron, le contaron a Mónica que habían estado con un niño raro y hablaban las dos al tiempo y estaban súper impresionadas con lo que habían vivido y más, cuando la hermanita del niño en cuestión, les dijo que era raro.

Con compañero
De inmediato mi hija entendió, por lo que le contaron las niñas, que se trataba de un niño con autismo.
Su reacción, aunque con mucho dolor en el corazón, fue sentarlas a ambas para darles la siguiente explicación: “primero que todo se calman, y luego, a nadie se le dice que es raro, así su familia diga que lo es” y les explicó lo importante que es, que los padres enseñen a sus hijos, que es lo que en realidad tiene algún miembro del hogar.

Acto seguido, le preguntó a Mariadelmar: “a ti te gustaría que a Sebastián le dijeran que es raro”? !Plop¡ mi nieta de inmediato se dio cuenta de lo que pasaba y su respuesta sin dudarlo fue nooooo.


La conversación siguió y mi Hija les explicó que cuando Sebas esté grande también va a hablar diferente a todos los demás niños y por ello no hay que tratarlo de raro. Es claro que, para los demás niños será diferente, por eso hay que explicarles y decirles que es un niño con condición de autismo, sin pena, sin dolor, sin vergüenza, con decisión y explicando a quien no sabe lo que es el autismo, para que entiendan y sean solidarios y si no ayudan, pues al menos que no le hagan bullying.

Y aquí entramos mi hija y yo con nuestras voces a hacerles una invitación: hablemos a nuestros hijos y nietos, de que en su vida se encontraran a niños con condiciones diferentes. Hay que enseñarles a ser solidarios e incluyentes, pero reales.

Y a ustedes también, papás, mamás y abuelos. Cuando se encuentren en una fiesta, en un almacén, en un restaurante, en un Centro Comercial o donde sea, con niño con estas condiciones, no juzguen, no critiquen sin saber, no digan que niño tan malcriado y rabioso, sin saber. Modelen con el ejemplo y ensénales a sus hijos a sr mejores personas, a ser tolerantes y a entender que hay personas diferentes.

Les digo esto, para que mi hija, su esposo y muchos padres que tienen hijos con condiciones diferentes, no tengan miedo a salir todo el tiempo, si no esperanza en que la generación que estamos formando sea mejor.

Terminada esta historia y continuando mi conversación con mi hija, la sentí triste y un poco descorazonada, sin embargo, me dijo que ella sabía lo que se le esperaba, que ella sabía que su hijo se demoraría más en hablar y cuando lo lograra, no sería exactamente el más conversador, pero que le asustaba y dolía el corazón pensar, que, en el colegio, le dijeran a su hijo el rarito.

Cuando este tipo de conversaciones ocurren, aprendí que no que hay que decirle, nooo tranquila, eso no va a pasar, porque si va a pasar, por eso ante una situación de tristeza y dolor, lo mejor es callarse o decirle, lo sabemos, pero por ahora vamos viviendo un día a la vez.

Abuelas, no hay que negar lo cierto, no hay que “palmotiar” en la espalda a quien está sufriendo y decirle eso va a pasar, nooo, hay que ser solidaria, hay que acompañarla, hay que asegurarle que es cierto que va a pasar, pero ella va a tener la entereza como hasta hoy, para enfrentarlo, para hablarlo, para decirle que estarás a su lado y que en ti encontrará el apoyo.

Es ratificarle que todo viene a su tiempo y que la tarea que está haciendo está bien hecha, todo viene saliendo de acuerdo con lo esperado, con altibajos, pero también con maneras de enderezar.

Y en medio de su tristeza me remachó con esta frase: “ya la recompensa que tengo y que Dios me dio, es él. Duro, sí, pero ÉL, me hace una leona”

Pero ahí no paró el tema, seguimos hablando y me dice: “yo sé lo que me espera y se también lo que sucede cuando decidimos salir, o planear unas vacaciones y por ello, no me gusta ya salir, no quiero ir a restaurantes, no quiero salir a vacacionar a otro sitio que no sea a la casa tuya, ya no quiero hacer planes”.

Estas palabras para una mamá- abuela, son golpes al corazón, que se reciben con amor y compresión, pero tanto a ella como a mí nos duelen y ya nos entendemos tan bien, que cuando lloramos lo hacemos en compañía, y nos reímos en compañía del tema y hasta hacemos chistes, pero mi tarea, así llore, es alentarla, es acompañarla en la medida de lo posible y es infundirle, el valor que ella ya tiene, para que su vida de familia no la deje de lado.

¿Qué es más difícil vacacionar con un niño autista?, si, lo es, Pero también hemos probado que cuando se hace correctamente, cuando se le explica para dónde va, se le muestran las fotos, se le enseña quienes estarán, por cual medio viajarán y quienes lo recibirán, donde dormirá etc., los resultados son exitosos.

Todo a su tiempo, él va creciendo con él los problemas, las experiencias, los dolores, pero también las alegrías y después el orgullo de verlo ocupando su lugar en el mundo, porque ellos, como papás, lo dieron todo.

Cuando digo que en nuestras conversaciones lloramos y reímos, es cierto, porque volviendo al tema de los aceites esenciales que está experimentando con Sebastián, acordamos que son aceites naturales, que, si bien no le hacen daño, por lo menos le resbalará lo que de él piensen.